Capilares: La Interfaz de Intercambio
Los capilares son los vasos más pequeños del sistema circulatorio, formados únicamente por una capa de células endoteliales y una membrana basal. Es en estos microvasos donde ocurre el intercambio de nutrientes, gases y desechos entre la sangre y los tejidos.
Existen tres tipos principales de capilares, cada uno adaptado a necesidades específicas de intercambio:
Los capilares continuos carecen de poros en su pared, presentando uniones estrechas entre células endoteliales. Se encuentran en tejido muscular, nervioso y conectivo, donde se requiere un control estricto del paso de sustancias. Forman parte de la barrera hematoencefálica.
Los capilares fenestrados poseen poros o fenestras de aproximadamente 60 nm cubiertas por diafragmas. Estos permiten un intercambio más eficiente de moléculas pequeñas y agua. Son característicos del páncreas, intestinos y glándulas endocrinas, donde se requiere rápida absorción o secreción.
Los capilares discontinuos (sinusoides) presentan grandes espacios entre células endoteliales sin diafragmas, permitiendo incluso el paso de células. Se encuentran en órganos como el hígado, bazo y médula ósea, donde es necesario el intercambio de macromoléculas y células entre la sangre y el tejido.
💡 La distribución de los diferentes tipos de capilares en los órganos refleja perfectamente el principio de que la estructura se adapta a la función específica que desempeñan en cada tejido.