La cuestión social y el movimiento obrero
Las pésimas condiciones laborales de la clase trabajadora durante la Revolución Industrial dieron origen a lo que se conoce como la "cuestión social". Los obreros enfrentaban jornadas extenuantes de hasta 16 horas diarias, salarios miserables, ausencia de descanso, falta de seguridad laboral y condiciones de vida deplorables.
En respuesta a esta situación, los trabajadores comenzaron a organizarse. El movimiento obrero pasó por tres etapas: primero, actos individuales de violencia; segundo, la destrucción de maquinaria; y finalmente, la creación de organizaciones obreras como las Trade Unions en Inglaterra, precursoras de los sindicatos modernos.
Una importante expresión del movimiento obrero fue el cartismo, surgido a partir de la Carta del Pueblo de 1839, que exigía reformas electorales y el sufragio universal. Aunque el movimiento no logró sus objetivos inmediatos, sentó un precedente para futuras luchas obreras en Europa.
¡Tú puedes! Aunque estos eventos ocurrieron hace más de 150 años, muchos derechos laborales que hoy damos por sentados (jornada de 8 horas, descanso dominical, vacaciones pagadas) fueron conquistados gracias a estas primeras luchas obreras.
A finales del siglo XIX, la concentración del capital llevó al surgimiento del capitalismo monopólico. Las grandes empresas dominaban el mercado mientras los bancos controlaban el capital industrial. Paralelamente, nuevas formas de organización del trabajo como el taylorismo y el fordismo revolucionaron la producción en serie, aumentando la productividad pero intensificando también la explotación laboral.