El Fin de la Era O'Higgins y las Consecuencias de la Independencia
Para 1822, el apoyo inicial a O'Higgins había dado paso al descontento. Se le acusaba de sometimiento a la Logia Lautaro, de estar involucrado en las muertes de José Miguel Carrera y Manuel Rodríguez, y de perpetuarse en el poder con la Constitución de 1822. Cuando el ejército del sur al mando de Ramón Freire se sublevó, O'Higgins decidió renunciar ante el Cabildo de Santiago en enero de 1823.
La Guerra de Independencia dejó al país en una profunda crisis económica. Los campos quedaron destruidos, el mercado peruano se cerró y los nuevos gobiernos enfrentaron enormes gastos. Solo el norte minero, donde no hubo enfrentamientos, mantuvo cierta estabilidad económica.
A pesar de los cambios políticos, la estructura social colonial permaneció prácticamente intacta. La élite criolla simplemente reemplazó a los españoles en el poder, mientras que los sectores populares (peones, campesinos, mineros) no vieron mejoras en su calidad de vida. De hecho, la crisis post-guerra aumentó la pobreza, el bandidaje rural y el vagabundeo.
Un efecto importante fue el aumento del protagonismo militar en la política. Los jóvenes de familias acaudaladas que participaron en el ejército ganaron reconocimiento y accedieron a importantes cargos políticos, como ocurrió con Carrera, O'Higgins y Rodríguez. La carrera militar se convirtió así en un importante camino de ascenso político, tendencia que marcaría las siguientes décadas de la historia chilena.
¡Reflexiona! Aunque Chile logró su independencia política de España, las estructuras sociales y económicas coloniales permanecieron, mostrando que los cambios revolucionarios en lo político no siempre significan transformaciones inmediatas en la vida cotidiana de la mayoría.