El Derecho Pretoriano y su Evolución
En el sistema jurídico romano, el pretor jugaba un papel crucial. Cuando alguien acudía a él pero no podía acreditar dominio (por ejemplo, al reclamar un esclavo), no tenía acción para litigar según el antiguo derecho. Sin embargo, el pretor podía crear acciones dentro del procedimiento formulario, adaptándose a situaciones nuevas que el derecho antiguo no contemplaba. Este conjunto de actividades formó el IUS PRETORIUM.
El pretor escribía estas acciones y sus requisitos en una tabla a la entrada de su oficina, conocida como edicto. Allí podías encontrar acciones que te sirvieran, como la Acción Publiciana, que permitía al poseedor (no dueño) solicitar la restitución de lo que poseía.
En el Ius Civile, las compras importantes (esclavos o animales grandes) se realizaban mediante formas solemnes como la Mancipatio, que requería testigos y declaraciones sagradas. Sin embargo, la rápida expansión económica de Roma exigió métodos más ágiles.
Así surgió la tradición romana y la compraventa como contrato. Esta última no nació del Derecho civil, sino del Ius Gentium (derecho de gentes), basado en la fides (buena fe). Como tuvo éxito, se incorporó al Derecho honorario, convirtiéndose en parte del Derecho romano.
Es importante entender que el Derecho romano no buscaba establecer teorías generales, sino resolver problemas específicos siempre que se cumplieran los requisitos de la acción correspondiente.
💡 Los jurisprudentes eran estudiosos que amaban el derecho y se dedicaban a estudiarlo gratuitamente. Sus opiniones eran altamente valoradas por el Pretor, y proporcionaban soluciones a problemas jurídicos sin estar vinculados directamente a los juicios.
Con la expansión de Roma y el aumento del comercio entre romanos y extranjeros, se creó en el año 242 a.C. un segundo pretor, el pretor peregrino, encargado de conocer litigios donde intervinieran extranjeros. Finalmente, en el año 17 a.C., la ley Iulia iudicium privatorum reconoció oficialmente el nuevo procedimiento formulario.