Categorización del Paciente en Urgencias
La categorización es un método que estratifica las urgencias en grados de prioridad desde el primer contacto con el paciente. Esta clasificación se basa en el riesgo de deterioro clínico y los recursos necesarios para resolver cada situación. Es fundamental para garantizar que los casos más graves reciban atención inmediata.
Los responsables de ejecutar este proceso son principalmente enfermeros/as, quienes valoran e identifican el motivo de consulta para categorizar al paciente según su gravedad. Los técnicos paramédicos colaboran en la recepción, control de signos vitales y distribución de pacientes.
El procedimiento se desarrolla en cinco etapas que pueden realizarse simultáneamente: recepción y acogida, valoración, clasificación, registro y distribución. Todo este proceso debe ser ágil y efectivo, completándose en un tiempo relativamente corto.
Los criterios de clasificación para pacientes adultos se dividen en tres niveles:
- Emergencia (C1 y C2): Situaciones de inicio brusco con riesgo vital inmediato que requieren atención inmediata (en minutos)
- Urgencia (C3 y C4): Condiciones que pueden generar deterioro o riesgo en horas si no reciben tratamiento efectivo
- Consulta general (C5): Situaciones que generan malestar pero no representan riesgo vital y pueden ser atendidas de forma ambulatoria
💡 Recuerda: La diferencia entre emergencia y urgencia está en el tiempo disponible para actuar - las emergencias requieren atención inmediata (minutos), mientras las urgencias permiten un margen de horas.